miércoles, 19 de noviembre de 2008

Profesion Docente

Introducción.-

Hoy en día, sin duda, para obtener profesionales competentes se requiere como factor fundamental la motivación, el ánimo o ímpetu de parte de estos últimos para así conseguir resultados satisfactorios en la organización en la que se desempeñan.

La motivación, según la RAE, es el ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia. Los expertos en estos procesos de comportamiento humano, señalan que la motivación es la voluntad de actuar estando compuesta por necesidades, deseos, intenciones, incomodidades y expectativas. También, es considerada como un impulso que conduce a una persona a preferir y realizar una acción frente a diversas opciones presentadas en un contexto determinado.

En el contexto educacional, la motivación es uno de los factores, junto con la inteligencia y el aprendizaje previo, ya que existiendo las ganas, el deseo de aprender, se creara una actitud positiva cuyo afán será el perfeccionamiento de sí mismo.

Si bien, con la falta de motivación, se hace mas complicada la labor pedagógica, porque aparte de motivarse a sí mismo, el docente debe ser un ente motivador para su alumnado. Por ende, si no tenemos un profesor motivado, no podremos esperar alumnos completamente el interesados por algún determinado tema o materia, obteniendo así malos resultados y objetivos no alcanzados planteados por el docente.

Generalmente hemos visto algunos factores que gatillan una falta de interés de parte de los preceptores, tal como bajas remuneraciones, escasa libertad en el diseño educativo, indisciplina por parte de sus pupilos y así otras cosas más.






Planteamiento del Problema

¿Qué causas hacen que los docentes pierdan su motivación en su labor y cómo esto influye en su quehacer como profesional?

Objetivo general

Determinar, quizás no en una forma exacta, la falta de interés de parte del profesional docente, y por ende, las consecuencias en estudiantes y método educativo.

Objetivo Específico

Determinar los factores que provocan la desmotivación del docente lo cual conlleva a una educación de baja eficiencia. Además de los efectos transversales entre estudiantes y profesores, tales como la baja de autoestima, el estancamiento profesional; lo que le impide actualizarse y renovar su metodología de enseñanza.

Nuestra Teoría

La falta de motivación en el docente es la principal causa del descenso de la calidad educacional de nuestro país













Desarrollo.-

Antes que todo es correcto analizar las causas que detonan la desmotivación docente en el contexto nacional.

Las bajas remuneraciones.

El asunto económico de alguna manera influye en gran medida en la motivación de los profesores. En el caso de nuestro país, éste influye negativamente ya que la mayor parte de los profesores reciben una no muy satisfactoria remuneración económica que, a su vez, no esta de acorde a la ardua labor del docente; la cual junto con los padres es la base para la formación integral de los alumnos y por ende, en su adquisición de competencias.
Estos docentes no ejercen su labor del modo necesario ya que solamente pasan las materias por una cierta obligación, no se actualizan, sus clases son rutinarias, ya que ni ellos mismos están interesados en mejorar la calidad de la educación chilena. El mayor aporte de los docentes es hacer cursos de post-grado , pero no con el fin de mejorar la calidad de la educación, sino mas bien de conseguir un salario mas alto.
Lamentablemente los salarios no están proporcionalmente relacionados al rendimiento lo que tiene bastante influencia con la desmotivación y la baja de desempeño ya que actualmente podemos ver profesores que solo asisten a las clases para poder cumplir con su trabajo y así cobrar sus sueldos a fin de mes o simplemente pasan la mayor parte del año con licencias médicas (que es un caso muy común en el establecimiento en el cual estudiamos, y muchas veces eran licencias injustificadas).

Esta baja remuneración económica es también el causal de que los jóvenes que egresan, quieran cada vez menos ingresar a una pedagogía, ya que es conocido por nuestra sociedad el bajo salario (pero no el mínimo) que obtienen los docentes y obviamente algunos jóvenes simplemente aspiran a más y valoran las profesiones en cuanto a su rentabilidad y no por el servicio social que prestan. Por ejemplo en mi caso particular (Javier Muñoz), mi madre no estaba muy de acuerdo a que estudiara pedagogía por lo mismo mencionado anteriormente; que los salarios eran bajos en relación a los años de estudio. Ella quería que estudiara alguna carrera bien remunerada, como las relacionadas a la salud.
La remuneración económica de sólo un tercio de los profesionales docentes municipales oscila entre los $ 400 mil y los $ 500 mil; suponiendo ya más años de servicios; ya que un recién egresado no alcanza de inmediato esta cantidad, en el sector subvencionado al contrario de lo que pensábamos la mayoría de ellos no supera los $ 400 mil y del sector privado un %20 de los profesores obtiene entre $ 600 mil y $ 800 mil, una diferencia apreciable.

Carecimiento de autoridad del profesorado y la indisciplina del alumnado
Creemos que la disciplina es la forma por la cual el estudiante, en cierta forma, "entrega" respeto al profesor y compañeros, aunque claramente se da mas hacia el profesor, hecho que hemos visto en trabajos anteriores, en los cuales se aprecia que el respeto entre compañeros es escaso. Un ejemplo de esto es el Bullying.
No obstante en la relación Preceptor-Alumno, es observable que la indisciplina está siendo un acto muy frecuente en las salas de clases y causada por la falta de concordancia entre alumnos y profesores. Aunque a veces la falta de disciplina y orden por parte de los alumnos supera un cierto limite tanto que los docentes ya ni saben que hacer para enfrentar tal situación, lo que conlleva a una potencial desmotivación al ver que es demasiado difícil lograr los aprendizajes esperados.
En sí es bastante difícil poder enseñar cuando no existe una buena relación profesor-alumno, ya que si ésta no se da, el lograr el éxito en la enseñanza o aprendizaje será muy dificultoso, como hemos dicho antes. Debe haber atención, respeto, responsabilidad, reconocimiento, intención, compromiso, agrado y las ganas de recibir la educación y de dar la enseñanza, siendo esta una especie de empresa conjunta donde ambas partes, el profesor y el alumno, adquieren compromisos ya sea enseñando y aprendiendo. Se produce lo contrario con la indisciplina, porque trae consigo la irresponsabilidad o pereza, lo cual degrada la relación profesor-alumno.
Para que exista disciplina y respecto ante el profesor, este debe poseer un carácter intachable, ser competente y actuar debidamente en situaciones de tensión. La falta de carácter alude a la falta de autoridad, lo que ocasionaría una falta de interés en la materia y de respecto ante un profesor, ya que, si el profesional posee un carácter débil o blando, los alumnos tienden a aprovecharse de aquello, no prestando atención en sus clases, siendo irrespetuoso con el docente y compañeros, etc.… En algunos casos la indisciplina va más allá del simple hecho de no prestar atención en clases. Puede provenir de diversos factores, como por ejemplo, del ambiente familiar. El papel de los padres posee un alto grado de importancia en la creación del carácter de sus hijos, en muchas ocasiones, los padres se sienten desbordados por sus respectivos trabajos y carecen del tiempo suficiente para trazar las pautas de conducta de sus hijos. Esto conlleva a que la disminución del tiempo de convivencia e interacción entre padres e hijos es sustituido muchas veces por el acceso indiscriminado a los medios audiovisuales, encontrándonos, después, con niños y jóvenes con una ausencia educativa que no ha sido cubierta por nadie.
Por otro lado, la falta de autoridad del preceptor puede producir indisciplina por parte de los estudiantes lo que conllevaría a una futura desmotivación por parte de éste. Si pensamos en esto, quizás, la desmotivación de muchos profesores deriva de su deficiente formación para atender el diverso carácter de los alumnos, donde la ausencia de autoridad les juega en contra, estando propensos, incluso, en casos más extremos, a insultos y hasta a agresiones.
El 2007, La Federación de Instituciones de Educación Particular (FIDE) reconoció 40 casos de agresiones a profesores que terminaron en la justicia. El Estudio Nacional de Violencia Escolar da cuenta esta dimensión: el 28% de los docentes ha sido agredido al menos una vez a la semana y el 24%, todos los días. Sin duda una situación que merece preocupación. Si bien es el sector municipalizado el que tiene más víctimas de agresión física y psicológica (35,6%), el particular también, pero el tipo de violencia es sólo psicológica (21,2%). Los expertos en el tema señalan que la violencia es un fenómeno multidimensional. "Los docentes se sienten superados, no recibieron durante su formación preparación alguna respecto del clima escolar ni de mediación de conflictos”[1]. A esto se le suma varias razones: que los colegios no posean proyectos educativos serios donde se marquen pautas y limitaciones, razones sociales, la existencia de múltiples fuentes del saber (Internet, televisión y el bajo número de profesionales), donde, ciertamente, los profesores ya no son la única fuente del conocimiento, por lo tanto, van perdiendo autoridad y desmotivándose ante tanta falta de respeto.
Un docente ideal debe presentar autoridad en lo que enseña, en sus conocimientos y habilidades para transmitir sus métodos de enseñanza y tener esa capacidad para controlar, mantener el orden e disciplina dentro de un grupo diverso de individuos, siendo este un aspecto muy importante y difícil, ya que, se debe imponer orden y esto ocasiona ciertas restricciones; para mantener la disciplina la conducta esta sujeta a reglas y limitaciones. El profesor es el que las debe imponer en las actividades del alumno, y si el trabajo se complica para lograr su objetivo, le falta autoridad para mantener la disciplina en el aula.

La falta de libertad del profesor.
Mucho se habla de Libertad académica, sin siquiera saber de qué se habla, así hay prestigiosas universidades en que sus bases ni siquiera hacen referencia a la libertad académica, pueden hablar de libertad de cátedra y libertad de investigación, pero no de libertad académica. Curioso o no, la libertad académica encierra ambos criterios, entonces podríamos hablar de una tendencia a esconder la verdadera intención por miedo o alguna otra escondida razón. Algunas instituciones de diversos países, sí mencionan a la libertad académica en sus estatutos, pero aun así no la definen, que cómo ya se dijo, es equivalente o no mencionarla, ya que nadie puede aplicar lo que no conoce.
La libertad de enseñanza incluye el derecho de abrir, organizar y mantener establecimientos educacionales. El principio de que la enseñanza debe ser libre y de acuerdo a las necesidades del alumno y el profesor, en nuestro país no se cumple a cabalidad, de hecho en Chile, el programa educativo está diseñado de antemano, el profesor debe seguir un modelo establecido hace mucho tiempo atrás y que a veces no responde a las necesidades educacionales de la actualidad. El profesor es guiado por un plan de estudio anual que incluye todos los temas del curso del año y no debe ir más allá de estos conceptos ni incluir otros ya que estaría faltando a lo exigido. Este problema de aplicación hace que el profesor no tenga la total libertad ni autonomía de diseñar a su propio modo una educación más completa ya que está restringido por un plan que estanca el aprendizaje y así ha sido desde ya varias décadas. Esta libertad a la que nos referimos no tiene más limitaciones que las que a misma sociedad ha impuesto, ya sea por las buenas costumbres, el orden y la seguridad de la población. Todos estos motivos sin duda no son suficientemente fuertes como para restringir y perjudicar nuestra educación.
Es de conocimiento público que la enseñanza oficialmente no podrá orientarse a propagar tendencia político partidista alguna ya que el profesor debe representar una postura objetiva y neutra dentro de cualquier situación de debate político dentro de las clases o simplemente al enseñar la materia considerada para la asignatura. Además es necesario referirse al rol de los padres, quienes son los que escogen el destino escolar de sus hijos al elegir sus establecimientos educacionales, ellos tienen la importante tarea de educar íntegramente a sus hijos teniendo un rol tan o más importante que el del colegio o liceo, muchas de las situaciones problemáticas de la actualidad en la educación están ligadas al desempeño del rol de la formación personal en el hogar, y en este sentido, el rol de los padres muchas veces perjudica el del profesor ya que los primeros no dan crédito alguno a lo que el profesor les comenta en reuniones o citas profesor-apoderado ya que la defensa que dan a sus hijos es del cien por ciento no dando lugar a un cuestionamiento, es decir , la libertad docente de poder ayudar al alumno se elimina por la poca credibilidad, poco respeto y restricción de roles
La libertad docente
Para iniciar el planteamiento de la idea de libertad docente es necesario entender que el profesor es el punto clave en el desarrollo de la educación, de él depende la calidad de la educación, más que de los alumnos incluso ya que es él el profesional preparado durante cinco o más años que está al tanto de como cumplir la labor educativa, el alumno solo está al tanto de que debe cursar las asignaturas para en el futuro sacar adelante una carrera. Esta afirmación referida a los docentes, sin embargo, no ha sido llevada consecuentemente al terreno de las políticas educativas, restringiendo cada vez más las facultades del docente. Antiguamente el profesor era el formador integral de la infancia y adolescencia, a su cargo estaban muchos aspectos de los alumnos, no solo su desarrollo académico, y si bien son sabidos los casos de padres nuestros que fueron tratados nada amablemente por sus profesores, podemos reconocer que la actitud de los alumnos hacia sus profesores era totalmente distinta a la que hoy vemos diariamente. El alumno es un ser independiente, lo sabemos, y como ser independiente tiene libre albedrío frente a hacer lo correcto o lo incorrecto acatando sus consecuencias frente a sus actos, me refiero a esto ya que muchas veces los alumnos culpan por sus actos a otras personas, muchos veces a los profesores para poder tomar una actitud inocente frente a sus padres ya que actualmente están cada ves más por sobre los docentes limitando aun más su facultad de educar, manifestando que sus hijos no deberían tener tantas tareas o leer libros tan extensos; situaciones cada vez más comunes que los padres hacen posible por el cambio de actitud hacia la educación y por su equivocada idea de protección hacia sus hijos. Sin duda falta una larga discusión al respecto.

¿Dónde es el lugar en que el profesor tiene esa libertad educativa sino en la sala de clases? Se cree quizás que el profesor tiene su rol por separado (un rol fragmentado) que consta de una parte en la clase y otra parte independiente en donde se encarga de investigar y descubrir pero cuyos resultados no pueden ser revelados a sus alumnos ya que pueden llevar una carga que los alumnos no deben recibir. Bajo la tradición alemana, los profesores tienen la libertad de tratar de convertir a sus estudiantes a su sistema filosófico y punto de vista particular. Aunque a los docentes no se les motiva para que lo hagan y de hecho, tienen prohibido tajantemente manifestar algún punto de vista hacia alguna materia en especial política. Con respecto a sus clases, no debe haber obligaciones particulares, ni contenidos predeterminados, y tampoco restricciones sobre un tema en particular.
El hecho de que no existan leyes específicas que defiendan la libertad académica crea enormes dificultades para los docentes ya que se sienten sin derechos para ejercer su labor dentro del clima necesario, esto es con toda libertad de criterios mientras no se pase a llevar la ética profesional. Cuando esto ocurre, se ven obligados a acudir a jueces y tribunales que no tienen la menor idea del tema y actúan en el mejor de los casos sin criterio alguno. Entonces la lentitud del sistema judicial en casos como estos, no bien definidos, determina que la justicia llegue tarde, cuando el daño ya es irreversible. Y si el profesor acude a organizaciones para respaldarse es poca la ayuda que va a obtener porque en general no interesan los casos individuales, sino aquellos resonantes, que pudieran tener alguna connotación política. Uno de los problemas es la poca eficiencia para resolver las problemáticas, ya sea por la lentitud de las leyes o por el desinterés por cambiar la situación lo que va produciendo en los docentes el agotamiento moral y económico casi como consecuencia común y esperable, además de posibles daños a su salud mental que pueden ser irreversibles, por esto, es cada vez más necesario y prácticamente urgente que se legisle acerca de las facultades del docente a fin de permitir que su desarrollo laboral sea apto y beneficioso para aportar a la educación del país y avanzar ya definitivamente.
Luego de entender el problema que significa la falta de libertad académica o del docente, una de las preguntas que pienso es ¿Qué es lo que se espera del profesor dentro del proceso educativo? Primero, el profesor es formado durante cinco años en una serie de aspectos más allá de la asignatura en la que se basará para educar a sus alumnos, se le forma en poder ser competente en aspectos como su manejo de la información que proporciona, a poder tener una actitud de carácter frente a los alumnos en la sala de clases, a ser capaz de enfrentar situaciones problemáticas, a guiar integralmente a sus alumnos sobretodo en la etapa básica, a integrarse con los padres para hacer una educación de mayor calidad al alumno aportando aspectos morales, se le enseña también a tener una opinión de las cosas, es decir que el profesor no es un ser sin postura, al contrario. Y dentro de la serie de cosas que se enseñan en la formación de los docentes, pocas veces existe la instancia en que se le explica que en la práctica habrán una serie de problemas de los que ninguna de las armas que se le han entregado podrá prevenir dichas situaciones, y peor aun, no se le guía para poder hacer algo al respecto, al contrario, se le deja solo, sin apoyo previo, solo debe esperar el momento en que los apoderados o sus alumnos se enfrenten a él con algún argumento que será prácticamente ridículo para el profesor ya que en la actualidad se ha quebrantado la delimitación de los roles, y los padres dan más crédito a sus hijos que a la labor que el profesor esté haciendo en pro de su alumno.

Realmente la sociedad no le pide a la escuela calidad educativa a fondo y largo plazo, sino resultados inmediatos y contables: Cantidad de memorización, habilidad mecanizada y certificado de prestigio. Todo ello al menor costo económico posible y con la garantía de que se obtengan tales resultados con el sólo hecho de pagar la colegiatura (en el sistema educativo público no está mejor, dado que quien paga y urge esos resultados pragmáticos es la administración política correspondiente; la educación se convierte en dato estadístico para el informe). El reto resultante para el profesor es muy difícil y paradójico. Si accede y entrega lo que la presión social le exige (en caso de ser posible...) traiciona su vocación de servicio y educación integral del ser humano. Si desea en cambio resistir y ofrecer un proceso educativo de fondo, se encuentra con la incomprensión de alumnos, padres de familia y muy probablemente de su misma escuela o universidad.
Soluciones propuestas.-
Desmotivación por causa de las bajas remuneraciones

Soluciones a este problema que aqueja a gran parte de los docentes podemos encontrar por montón pero una de las más posibles de llevar a cabo es por medio de la entrega de bonos e incentivos monetarios de acuerdo a su desempeño y al rendimiento obtenido por sus alumnos, algo que ya se está empezando a llevar a cabo por el Ministerio de Educación, pero que no ha logrado mantener contentos del todo a los docentes ya que no se ha llevado a cabo de una forma muy eficiente, ya que vemos profesores los cuales han sido bonificados por realizar capacitación que ni siquiera han visto un peso de lo que les corresponde.

La posible solución es que se inicie una serie de legislaciones para cambiar el método actual de que por los años de antigüedad aumenta en una pequeña cantidad sino que ascender por meritos y cambiar los métodos de clasificación para los salarios de los maestros. Es inadecuado que a los profesores se les pague de acuerdo a su antigüedad, en su lugar debería pensarse que un profesor demuestra su calidad en su desempeño laboral en la sala de clases y en como los alumnos pueden desarrollar sus aptitudes académicas basándose en la motivación y conocimientos que el profesor aporta. Por este motivo es fundamental entender que el profesor es fundamental en el proceso educativo y que se necesita motivarlo académica y económicamente como a cualquier otro profesional, pero en este caso aun más ya que de él depende la formación de un grupo de la sociedad quienes con la base adquirida podrán desarrollarse a futuro.



Falta de autoridad del profesorado y indisciplina por parte de alumnos
Primero que todo, el profesional debe reforzar su carácter, pero no a uno autoritario de violencia física o humillación, sino que ser capaz de garantizar un orden básico en el aula. Asimismo, debería aplicar diferentes métodos como el permisivo que es totalmente opuesto al autoritario, dando paso a la expresión, creatividad, se toman en cuenta los sentimientos, opiniones de los alumnos, etc. precisando información moral sobre lo que está bien y lo que está mal, para que la norma de conducta no sea la ausencia de toda norma y así, poder ir entregando adecuadamente sus enseñanzas a un grupo de personas que sí se sienten motivadas por aprender.
La indisciplina siempre va estar presente en la sala de clases querámoslo o no, en gran medida depende del docente pero podemos entregar varias soluciones para apaciguarla o disminuirla para que no llegue a punto extremo como el de agresiones.
Que los profesores lleguen a tiempo a la hora de clases.
Que los profesores tengan las estrategias pertinentes para apaciguar a los alumnos en el momento en que estén alterados.
Que cuando hay bloques de dos hora de clases, los profesores den un “break” para descansar a la mitad de la clase.
Que los profesores no den la clase muy rápido
Que los alumnos no abusen de la confianza de los profesores
Que a la ultima hora de clase los profesores no den unja clase muy aburrida
Que los profesores hagan clases más dinámicas para asi no aburrir a los alumnos
Que los profesores tengan un carácter mas imponente.
Al momento de producirse desorden, que los profesores no lo alimenten a este último haciendo nada para contrarrestarlo
Que los alumnos y profesores dialoguen de vez en cuando para ver si les gusta como llevan la clase o no, preguntando qué no se entiende para Ali encontrar una manera dinámica de como lograr el aprendizaje.
La falta de libertad del profesor.
El profesor desempeña una de las labores mas importantes en la sociedad, aunque pareciera no ser de conocimiento o de acuerdo común que así ya que para establecer el orden de importancia de las labores, el concepto de corto plazo es categórico. La mayoría de la gente considera que algo a largo plazo no es importante o no tanto como algo a corto plazo, por ejemplo, en medicina, comúnmente se consideraría mas importante sanar a una persona que educarla, obviamente, ya que hablamos de una vida, pero en el mismo sentido podemos agregar otro ejemplo; cuando una mujer no se siente bien consigo misma aún no teniendo reales defectos físicos, ella opta por operarse estéticamente para poder cambiar su estado mental y ser feliz, cuando podría en lugar de operarse, encontrar la real causa de su malestar usando terapias o estudiando para poder hacer algo al respecto, pero como la alternativa no se logra al cabo de un par de horas, ni siquiera se piensa en optar por esto. Algo parecido es lo que pasa en la educación, se sigue decayendo en la demanda de las profesiones relacionadas con las ciencias positivas y aumentando la solicitud de aquellas consideradas “relacionales”. El discurso de los jóvenes que declinan una carrera restante, que en principio les agradaría cursar, señala pesimistamente que les “resultaría imposible”. Terminan escogiendo negativamente: “la que no tenga matemáticas”. Sin embargo, análisis recientes parecen mostrar que sí tienen gran capacidad de pensamiento cuantitativo, pero sin cultivar ni explotar. Esto debido a posibles bloqueos psicológicos inducidos, empezando por la escuela misma, por una cultura que denigra implícitamente las matemáticas y las ciencias y pondera exageradamente lo afectivo inmediatista. Son mentes que podrían brillar y que han renunciado a cultivarse en la dimensión concreto-cuantitativa. La disminución global del nivel académico redunda no sólo en profesionistas con desempleo, sino con escasez urgente de ciertos perfiles y abundancia inútil de otros. En educación no se quiere solucionar el problema de la manera en que se debería, con reflexión, con tiempo y calidad dando énfasis al docente y su preparación porque es él el responsable de la educación; en su lugar se opta por invertir dinero en infraestructura y material didáctico, una alternativa totalmente inútil que no está aportando en absoluto al desarrollo de la educación ya que no se enfatiza en el profesor ni en el alumno realmente ya que al invertir sin fundamento no se entiende el concepto en el que se quiere mejorar y todo esto se produce porque a quien menos toman en cuenta para los nuevos proyectos es al profesor, entonces menos aún, se va a pensar algún momento en la falta de libertad que este siente si ni siquiera se ha prestado atención a su opinión respecto de la calidad de la educación y su mejoramiento.
Recapitulando, las leyes actuales no dan suficiente ayuda a la educación y la empeoran indirectamente. Los profesores tienen cada vez menos derechos dentro de la sala de clases lo que ha creado que los roles se vayan alterando negativamente, los alumnos son más clientes obligatorios que gente dispuesta a educarse y el profesor tiene que ver en esto. La realidad nacional dice que el profesor es quien está en medio de la enseñanza del hogar y la sociedad para el alumno (niños y adolescentes), entonces es quien prepara a los alumnos para el futuro pero no se dedica a todos los aspectos sino una parte de ellos; principalmente su formación académica. Por otra parte los padres que son los encargados de dar la educación moral, no están presentes en el hogar debido al trabajo pero tampoco quieren que se les reemplace su tarea educativa en el colegio, entonces, ¿dónde son educados los alumnos? La respuesta es clara y se evidencia en su comportamiento, y aunque ese no es el punto que se detalla en esta parte del informe de la profesión docente, innegablemente influye, repercute totalmente en el profesor y su actitud hacia los estudiantes, ellos ven al profesor como quien le entrega la información necesaria para pasar sus cursos y/o para ir a la universidad, y en el momento en que él trate de iniciar alguna enseñanza moral, el alumno pone una barrera que interrumpe en el acto la intención del alumno y muchas veces por culpa de los padres. ¿A qué me quiero referir con esta línea de análisis? Básicamente, a que para poder hacer un cambio de mentalidad hacia el profesor, se necesita cambiar la mentalidad que los padres y alumnos tienen respecto a las funciones del docente, dejar de limitar sus funciones basándose en la idea obstinada de que la educación de la casa es la única válida como sea que fuese esta y permitir en cambio que profesionales de la educación nos den una mirada totalmente necesaria de cómo podrían cambiar las cosas poniendo un poco de atención a conceptos básicos de la vida mirados desde otra perspectiva que ayudarán, incluso en conjunto con la educación del hogar, a dar origen a un ser integro que recibirá los conocimientos necesarios para forjar su propio futuro. Lo dicho hasta ahora influye en otro factor que a criterio de muchos, es el verdadero problema de la educación: La imposibilidad del profesor para diseñar su propio plan para los contenidos anuales. Este plan está diseñado por el gobierno de cada país, por gente especializada en educación, en nuestro país, sin embargo, está diseñado por personas que lejos de hace runa tarea auspiciosa, no dan cabida a opiniones de verdaderos partícipes de la educación. El profesor se siente restringido, y es evidente que al delimitar la funciones casi innatas de una persona, la labor del mismo se interfiere y daña, esto es lo que sucede con el profesor, quien para poder educar de la mejor manera está obligado a ceñirse a un plan que mucha veces considera inadecuado y/o insuficiente pero no puede hacer nada al respecto porque peligra de perder su trabajo. No es posible que al educador se le coarten sus funciones, si esperamos una renovación y una verdadera mejora educacional, comencemos por darle méritos al principal responsable del desarrollo de esta y premiemos su labor otorgándole la aprobación y confianza que él necesita, y por consecuencia, demos la libertad que hará del profesor un mejor participe y desarrollador de lo que esperamos de la educación para nuestro país. El consejo es sin duda, aceptar que la educación se forma de varias aristas, que se brinda desde varios aspectos y orígenes además de los más cercanos a la persona (su hogar), una vez aceptada esta premisa, el alumno puede entender la importancia del profesor y que dicha importancia va más allá de una materia aprendida, finalmente, el profesor es el núcleo de la educación, el centro desde donde se brindan los diferentes conocimientos, de no ser por él, la enseñanza no puede ser realizada.






Conclusión.-
Un profesor motivado es indispensable para la educación chilena, sin embargo, existen factores y problemáticas que nos impiden lograr este objetivo y pese a que la intención está, no vemos soluciones tangibles que demuestren que se este haciendo algo al respecto. Es menester entender el rol del profesor dentro del proceso educativo, entendiendo que el profesor es el protagonista en la correcta aplicación de la enseñanza y que nada que se intente hacer en beneficio del preceptor en vano.
Algunas de la causas de esta falta de motivación o interés en cuanto a su labor es (y conocida por la sociedad) es la baja remuneración. Esta aumenta de acuerdo a cantidad de años de servicio, lo cual personalmente consideramos que no es correcto, si no que mas bien el docente debe ser pagado por su rendimiento y no por su antigüedad y a su vez debe ser estimulado económicamente en pro de obtener mejores resultados en sus alumnos.
Otra causa también detectada es la falta de autoridad en los profesores. El hecho que el docente no imponga su autoridad como tal, hace que los alumnos (quizás de una manera inconsciente) sobrepasen su rol, interfiriendo de esta manera en el proceso de aprendizaje. Creemos que el docente debe fortalecen su carácter pero no con tal de que sea considerado como un “monstruo” sino mas bien como una autoridad en la que podamos confiar.
La restricción de las funciones del profesor limita su propia labor impidiendo que él la ejerza libremente. El profesor fue formado 5 años o más, tiempo suficiente para poder diseñas sus propios métodos educativos y para poder implantarlos de la manera que él las considere correcta en lugar de que lo redacte el Gobierno.
Aun así después de todos los problemas analizados, y aun así existen mas, mediante este trabajo pudimos darnos cuenta que la profesión docente en Chile cuenta con bastantes inconvenientes muchas veces fuera del contexto educacional.